lunes, octubre 11, 2004

El día en que murió un superhombre

Esta mañana he descubierto la noticia al revisar la prensa digital. Ayer moría en su propio domicilio el heroe de mi infancia: Christopher Reeve, más conocido por Superman.

Superman, como para todo niño de mi época, era todo un heroe de ficción, un ejemplo a seguir. Yo casi que sólo lo conocía por las películas, pues en aquella época viviendo en un pueblo español tampoco tenía uno el acceso a los cómics de superheroes que un niño estadounidense, por ejemplo.

Admiraba a Superman no sólo por sus poderes, que eran envidiables, sino por lo buena persona que era, por su gran nobleza. A pesar de lo fácil que le hubiera sido corromperse y pegarse la vida padre, el heroe se empeñaba en hacer el bien, en ayudar a los humanos. Enviado por su padre desde el cielo para ayudarnos (¿les suena eso?), Superman era el último hijo de Krypton, un planeta destruido por una inestabilidad interna descubierta por por Jor-El (padre de Superman), pero no creida por el Consejo. A pesar de avisar, Jor-El no es creido y es obligado a permanecer en Krypton, cosa que hace en todo un gesto socrático. Eso sí, tanto él como Lara, su esposa, deciden enviar a su único hijo a la Tierra. Allí será un ser superior a los demás y adquirirá poderes inexplicables para sus habitantes. Kal-El, el nombre kryptoniano de Superman, se criaría con una humilde familia de granjeros, los Kent, se enamoraría por primera vez en el instituto de una chica llamada Lana Lang y luego se iría a Metrópolis, la gran urbe, donde trabajaría en el Daily Planet y se enamoraría definitivamente de la también periodista como él Lois Lane. Allí empezaría una doble vida como Superman y como Clark Kent, protegiendo a la humanidad de todos los males, terrorismos, robos y demás delitos que era capaz de atajar. Y sería en Metrópolis donde conocería a su archienemigo, Lex Luthor, un inteligentísimo criminal que lo pondría en más de un apuro gracias, sobre todo, a la utilización de la kryptonita, un mineral de Krypton contaminado por la radiación que acabó con el planeta y que es capaz de debilitar a Superman hasta hacerlo vulnerable. Esta historia, claramente inspirada en el Nuevo Testamento, alcanzaría aún más similitud con los Evangelios cuando, en la primera película, Superman era capaz de resucitar a los muertos o, en los cómics, cuando Superman moría en la batalla mortal contra Juicio Final para resucitar pasados unos días.

Sin duda alguna, han habido y habrán muchos más Supermanes, pero Christopher Reeve siempre será el referente: como Sean Connery para James Bond o Johnny Weismuller para Tarzán. Fue elegido sobre todo por su parecido físico con el personaje del cómic. Sus padres, intelectuales muy pero que muy alejados de los cómics, pensaban que aquello de Superman tenía que ver con algo relacionado con Nietzsche. Con Marlon Brando o Glenn Ford para darle empaque como padre biológico y adoptivo, una espléndida dirección de Richard Donner y un magnífico guión de Mario Puzo ('El Padrino'), el primer Superman de Reeve se convirtió en todo un éxito de taquilla que llegó a continuarse en 3 películas más e incluso otra sobre la prima de Superman: Supergirl. Películas que, salvo la segunda, fueron degenerando cada vez más, haciendose más infantiloides y absurdas a la vez.

Pero si Reeve fue alguien que un día nos hizo creer que una persona podía volar, su segunda gran hazaña fue hacernos creer que un tetrapléjico podría volver a andar. Y si bien es cierto que sé que la primera de las dos cosas sólo es y seguirá siendo, por mucho tiempo, cosa del cómic y el cine, gracias a Reeve estoy casi convencido de que la segunda será cierta en no muchos años. Lástima que él haya caido antes, pero estoy seguro de que se podrá hacer, y además será en gran parte gracias a su labor. Reeve quedó paralítico tras un accidente de equitación, pero nunca se rindió. Le dijeron que no volvería a andar, que la sensibilidad no volvería, pero nunca se rindió. Al contrario que el caso español tan de moda ahora con la peli de Amenábar, Reeve fue todo un heroe que, a pesar de todo, no se conformó con su situación ni con la de tanta gente e hizo todo lo que pudo y estuvo en su mano por curarse y por ayudar a tantos a curarse. A buen seguro que muchos de los experimentos que se han hecho con éxito con él ayudarán a muchos otros. No soy ningún médico, pero creo que la Iglesia se equivoca cuando le niega la posibilidad de curarse a todas estas personas que están así. Si realmente existe una posibilidad de regenerar la médula y devolver la movilidad a tantas y tantas personas, debería explotarse cuanto antes. Con control, por supuesto, para evitar aberraciones, pero con eficacia. Imaginen lo que puede significar para tantas personas que todas estas enfermedades tuvieran cura. Sería fantástico.

Reeve para mí no ha muerto. De hecho, hace tan solo unas semanas que lo ví en uno de los últimos episodios, hasta ahora, de 'Smallville', donde tenía un pequeño papel cada vez más recurrente que parecía destinado a jugar un papel muy importante en la mitología de la serie. Dicen que pronto habrá una nueva peli de Superman. En mi opinión, sólo hay un actor que merece lucir dicho traje, y no es otro que Tom Welling de Smallville. Y lo es porque es el único que puede presumir de haberlo hecho ya junto a Christopher Reeve, como en su día el anterior Superman tuvo su cameo en la peli de Reeve. Y es que Reeve no había parado. A pesar de su enfermedad se había ligado (en la ficción) a Daryl Hannah en una nueva versión de 'La Ventana Indiscreta', seguía colaborando en 'Smallville' y se había recorrido medio mundo para hablar de su enfermedad y de sus posibles curas y tratamientos.

En los años 90, DC Comics decidió matar a Superman. En el número 75 del Superman post-crisis, Superman se enfrentaba a un terrible enemigo, Doomsday, que arrasaba todo lo que encontraba a su paso y que se enfrentaba en un duelo a muerte con Superman en las calles de Metrópolis. Superman caía muerto, no sin antes liquidarse también a Doomsday y salvar a la humanidad, en las calles de Metrópolis. En los brazos de Lois Lane yacía el cuerpo sin vida, totalmente desgarrado, de Superman. Las últimas viñetas del cómic decían "For this is the day / that a Superman died" (este el día en que murio un superhombre). Sin duda alguna, ayer, 10 de octubre del 2004, fue el día en que un superhombre murio. Y como en el cómic, estoy seguro, de que seguirá vivo por mucho tiempo.

2 comentarios:

DESI dijo...

La verdad es que si algo ha enseñado Reeve es que es el ejemplo de fuerza y tesón personificado. Y enseñó algo que nunca aprendemos del todo... que a pesar de los reveses de la vida hay que afrontarla con una sonrisa pensando que el mañana puede ser mejor. Y que la esperanza debe ser nuestra moneda de cambio. Creo que Reeve queria un lugar mejor. No se si lo consiguió en vida pero espero que allá donde esté pueda volver a sobrevolar Metropolis

DESI dijo...

La verdad es que si algo ha enseñado Reeve es que es el ejemplo de fuerza y tesón personificado. Y enseñó algo que nunca aprendemos del todo... que a pesar de los reveses de la vida hay que afrontarla con una sonrisa pensando que el mañana puede ser mejor. Y que la esperanza debe ser nuestra moneda de cambio. Creo que Reeve queria un lugar mejor. No se si lo consiguió en vida pero espero que allá donde esté pueda volver a sobrevolar Metropolis