lunes, junio 16, 2008

Y Leone regresó a Almería

La semana pasada tuve la fortuna de asistir a un evento denominado "The Rolling Roadshow Tour: The Leone Edition". Básicamente consistía en proyectar la conocida como "Trilogía de los Dólares" de Sergio Leone en lugares que aparecieran en cada una de las películas. La primera noche, el viernes, se proyectó "Por un puñado de dólares" en el Cortijo Sotillo de San José. La segunda noche nos desplazamos hasta el pueblo de Los Albaricoques para ver "La muerte tenía un precio" en la era donde tenía lugar el duelo final de la película. Para terminar, el domingo tocó "El bueno, el feo y el malo" en, ni más ni menos, que el lugar conocido como Cortijo del Fraile.

En principio, había confirmado su presencia el mismísimo Quentin Tarantino, pero al final no pudo venir ya que se encontraba atareado con la producción de su próxima película. Sin embargo, aunque él no pudo estar, fueron sus "copias" de las películas las que se proyectaron. Y aunque él no estuvo, sí que hubo otros directores de cine, como el español Nacho Vigalondo.

El año pasado dediqué un artículo entero al concierto de Morricone en Lorca, uno de los tres genios que, en mi opinión, fueron los responsables del éxito de estas tres películas. Los otros dos son, por supuesto, el director italiano Sergio Leone y el actor (posteriormente director) Clint Eastwood. Y eso sin olvidar a Eli Wallach, Gian Maria Volonté, Lee Van Cleef, etc... Desde aquel artículo he venido teniendo en mente el realizar una serie de artículos sobre el "spaghetti-western" y, en concreto, Sergio Leone. No se si finalmente la haré, pero hoy sí que voy a hablar de esas tres primeras películas. Tres películas que cambiaron por completo un género tan importante como el "western" y que demostraron que un grupo de italianos, franceses y españoles podían hacer películas del oeste tan buenas o mejores que las de los propios estadounidenses. Y todo eso, sin ir más allá de Almería. Tres películas que descubrieron al mundo a esas tres figuras tan importantes que hemos nombrado.

Como hemos dicho, la primera proyección fue "Por un puñado de dólares" en el Cortijo Sotillo de San José. En contra de lo que muchos se imaginan, este lugar no está en Tabernas, sino en San José, en pleno Cabo de Gata, a escasos kilómetros de la playa de Monsul, que Spielberg mostraría en "Indiana Jones y la Última Cruzada". El cortijo es hoy día un hotel de lujo que conserva perfectamente los decorados de la película. Desgraciadamente, no pude asistir a este pase, ya que me incorporé el día siguiente. Sin embargo, sí que conozco el cortijo, ya que he pasado muchas veces por delante de él, pues se encuentra justo antes de entrar a San José.

"Por un puñado de dólares" sería la primera aparición de "El Hombre Sin Nombre" y su famoso poncho (que Eastwood mismo compró en Almería). Mucho se ha escrito sobre si este personaje es el mismo en las tres películas o no. Lo cierto es que nunca se le llama más que por seudónimos o adjetivos. En esta película hay un momento donde lo llaman "Joe", pero parece más bien que es por llamarlo de alguna manera. En la siguiente entrega lo llamarán "Manco" y en la última "Rubio". De ser el mismo personaje, la última entrega sería la primera ya que, en ella, se pone el poncho por primera vez.

A partir de esta película, será una constante del "spaghetti-western" que el protagonista sea un personaje sin nombre. Baste recordar el personaje de Charles Bronson en "Hasta que llegó su hora" (algunos dicen que es también el mismo que el de Clint Eastwood) o al propio Terence Hill en "Mi nombre es ninguno" (por si no estaba claro). Incluso Clint Eastwood seguiría alimentando el rumor no dejando claro si su personaje de "Infierno de Cobardes" o "El jinete pálido" no es también este mismo hombre.

El argumento de "Por un puñado de dólares" no es ni más ni menos que una versión no reconocida de "Yojimbo" de Akira Kurosawa. Tan similar a la original, que finalmente terminó perdiendo un juicio por plagio. El propio Kurosawa afirmaba que la película le gustaba mucho, ya que "era idéntica a la suya". Sin embargo, hay que reconocer que aunque la historia fuera similar, el situarla en el oeste le dio un toque de originalidad que las películas de ese género no tenían. Y es que los personajes del "spaghetti-western" suelen ser ambíguos. Los buenos son "menos malos" y los malos "menos buenos" o, definitivamente, "tremendamente malos", pero no suele existir ese blanco y ese negro tan claros y separados del cine del oeste habitual. Todo eso unido a un sentido del humor tan poco habitual en el género, a las espectaculares bandas sonoras de Ennio Morricone y a los sorprendentes paisajes almerienses, que también son muy responsables, sirvio para crear una auténtica leyenda.


Hay varios momentos que adoro de esta película. Uno es cuando el personaje de Eastwood decide dejar de luchar por sus propios intereses económicos y tomar parte para ayudar a María y su familia. Cuando despues de salvarlos, María le pregunta que por qué lo ha hecho, Eastwood la mira y le responde que es una larga historia. Con algo tan breve, Sergio Leone nos está contando que al personaje de Eastwood le ocurrió algo similar a eso, que se ha visto retratado y ha cambiado definitivamente su orden de prioridades. El otro gran momento, y el más recordado, es precisamente el final, cuando Eastwood aparece entre el humo de la pólvora con la maravillosa banda sonora de Morricone de fondo preparado para enfrentarse al malvado Ramón Rojo.

El segundo día tuvo lugar el pase de "La muerte tenía un precio" en Los Albaricoques, un pueblo "de cine". Y es que el rodaje de esta película trajo al pueblo otros muchos rodajes como "El Cóndor" o "Tepepa" en los que participaron muchos de los habitantes del pueblo. Hoy día el pueblo sigue siendo un pequeño museo con rutas marcadas para recorrer, con un bar lleno de fotos y murales de la película y una era con un montoncito de piedras circulares tal cual estaban en la escena final de la película, cuando el "Hombre Sin Nombre" y el Coronel Mortimer se enfrentaron en un duelo a muerte con el malvado "Indio".


Un tal "grancasper" ha publicado en YouTube un estupendo vídeo que resume estos dos primeros días, incluyendo el momento del "hinchado" de la pantalla con la música de "2001". Toda una gozada para los cinéfilos y amigos del cine.





"La muerte tenía un precio" es la historia de dos cazarrecompensas que se unen para cazar a un criminal apodado "El Indio". Aunque aparentemente sólo lo hacen por dinero, despues descubriremos que existen otros motivos mucho más fuertes en uno de los dos casos. Lee Van Cleef se sale en su papel de Coronel Mortimer: esta vez hace de bueno, no como en la siguiente. Toda una historia de venganza, acción, violencia y su toque de humor como todo buen "spaghetti-western" ha de tener. Sin duda alguna, lo mejor de esta película es precisamente el final, toda la escena de la era y, por supuesto, el ejercicio final de "contabilidad" de Clint Eastwood. Por cortesía de Tarantino, antes de la película vimos dos trailers muy al estilo de su 'Grindhouse': 'For a few dollars less' y 'Sartana'.





El proyectar la película en el mismo pueblecito que se rodó trajo un encanto especial, ya que muchos de los habitantes se mezclaron con los visitantes para contarles sus historias sobre la película. En los momentos en los que salía el pueblo la gente aplaudía. Todo tenía un sabor a cine de verano de la infancia, pero con algo más. Ojalá este tipo de experiencias se repitieran con más frecuencia.

El pueblo de Los Albaricoques sigue estando muy marcado por el cine, como podemos ver en este reportaje de Localia.







Y, efectivamente, como hacen en el reportaje, nos ibamos de Los Albaricoques con la intención de regresar al día siguiente para ir hasta el mismísimo Cortijo del Fraile, el lugar donde ocurrieron los trágicos hechos que Lorca relata en 'Bodas de Sangre' y que Leone utilizó para las vistas exteriores del hospital de frailes donde el Rubio se recupera y Tuco se encuentra con su hermano. Una noche que fue, posiblemente, la más "mágica" de las tres y, al mismo tiempo, la más "dura". Si durante el día muchos de los visitantes habíamos disfrutado del sol y las maravillosas playas de Cabo de Gata, durante la noche nos enfrentamos a un horrible frío para el que la mayoría no íbamos preparados, en pleno "medio de la nada". Como campeones aguantamos hasta la una de la madrugada, a muchos kilómetros de la toma de corriente más cercana. Sin embargo, aquella noche, a pesar del frío, la magia funcionó aún más que la noche anterior. Baste con ver las fotos que algunos de los que estuvieron allí han publicado en Flickr. En concreto esta es mi favorita, con la pantalla, el cortijo, la luna (esa luna de la que hablaba Lorca precisamente) y el público en medio, tapado para aguantar el frío.

Aquí podemos ver el vídeo del tal "grancasper" donde nos muestra lo que sucedio esa noche.




"El bueno, el feo y el malo" es posiblemente, la mejor de las tres, o al menos la más valorada en IMDB. Es la historia de la búsqueda de un tesoro por tres indivíduos a los que conocemos precisamente por esos "seudónimos". Una búsqueda que se entrecruza con la guerra norte-sur y que tiene algunos de los momentos más divertidos (gracias a Tuco, el feo, sobre todo) y de los más dramáticos y bellos (la muerte del soldado cuando Eastwood encuentra el poncho, por ejemplo). El final, con la maravillosa composición de Morricone "El éxtasis del oro" es de lo más grande jamás hecho en el cine.





Este es el estado actual del cortijo, hoy día.


En sus alrededores, encontramos paisajes como este.
Otro día hablaré de esa bonita tierra que es Cabo de Gata, lugar donde tuvieron lugar estas proyecciones y buena parte del rodaje de estas películas. Hoy prefiero recordar un cine que fue muy grande y que no creo que nunca vuelva a hacerse. En este show hemos comprobado que hay directores consagrados como Tarantino o jóvenes promesas como Vigalondo que lo adoran, ¿quizá algún día traten de revivirlo? Sin duda, Tarantino homenajeó al género en 'Kill Bill', llegando a contratar a Morricone para que le hiciera un temilla, pero no es lo mismo. Mientras tanto, nos quedarán los extras de los tres parques/estudios de rodaje que se pueden visitar en Tabernas. Nos quedarán los decorados, nos quedará la gente de Los Albaricoques, que seguirá contando de generación en generación la historia de cuando Clint Eastwood y Lee Van Cleef pasaron por el pueblo. Y estoy seguro que legiones de "frikis" del futuro volverán algún día al Cortijo del Fraile, a Los Albaricoques o al Cortijo Sotillo a recordar aquellas películas que se hacían en un tiempo en que los heroes todavía montaban a caballo y Almería estaba más cerca que nunca de Hollywood. Un tiempo en que los sueños se escribían bajo la misma sobre la que García Lorca escribía sus "Bodas de Sangre".


4 comentarios:

juanen dijo...

Hola, Juanjo; excelente el resumen de tus vivencias en el Rolling Roadshow Tour y un orgullo para los almerienses comprobar vuestros desplazamientos para asistir el evento.
Además, nos ha sacado una buena foto al grupo del foro justo en el borde de la era, gracias :-)

Saludos
el tal "grancasper")

Juanjo dijo...

Encantado, "grancasper". Yo lo pasé genial, aunque no fui desde muy lejos, pues soy de Murcia. Otros sí que vinieron de muy lejos y se lo pasaron muy bien. :)

De nada por lo de la foto. :)

Anónimo dijo...

hola juanjo desde canarias te felicito por tu trabajo y por tu dedicacion al westerm almeriense. me gustaria k me facilitaces informacion para mi prox visita a almeria para ver muchos citios k no pude visitar, mi mesenger es el.gringo.23@hot mail .com.si eres tan amable gracias, tambien vivo el western, m dedico a ello como profecion,un saludo

Juanjo dijo...

Gringo, ya te he añadido. Cuando quieras hablamos. Hay cosas muy interesantes que aún no he publicado.